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NO ES FÁCIL DECIR ADIOS: JESUITAS
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NO ES FÁCIL DECIR ADIOS: JESUITAS

El lunes 17 de Agosto de 2026, quedará marcado para la historia, ya que la orden de los Jesuitas, han dejado la Diócesis de Tabasco. En la Iglesia Catedral del Señor de Tabasco, en punto de las 8am. en una Celebración Eucarística presidida por Mons. Gerardo de Jesús Rojas López, concelebrada por algunos sacerdotes de la Diócesis y los sacerdotes de la Compañía de Jesús, dio inicio su despedida de las tierras tabasqueñas. "Nos reunimos en la Santa Misa para dar gracias a Dios. Y hoy, tomando las palabras del Señor Jesús, repetimos desde el fondo del corazón: le damos gracias al Padre Celestial porque hace muchos años le pareció bien enviar a la Compañía de Jesús a nuestra diócesis, cuando más necesitaba presencia de evangelizadores valientes, de misioneros que se gastaran y se desgastaran por el Reino de los Cielos. Y durante todos estos años han trabajado incansablemente en nuestras tierras, con nuestras gentes, en nuestra diócesis, donde fueron pasando, fueron anunciando el Reino de Dios": expresó Mons. Gerardo de Jesús Rojas López. El superior provincial de la Compañía de Jesús, el Pbro. Enrique Javier Mireles Bueno, es su intervención de agradecimiento a las diócesis mencionó: "Religiosas y jesuitas llegaron jóvenes, con sus ideas, proyectos, y ustedes nos enseñaron lo esencial: caminar en comunidad como hermanos y hermanas. Ustedes nos enseñaron a cantar, a rezar con las manos en la tierra, a esperar la lluvia con paciencia, a celebrar las fiestas aunque hubiera poco, a enterrar a nuestros muertos con esperanza. Vinimos aquí a evangelizar y fuimos evangelizados por ustedes. No es fácil decir adiós después de tantos años aquí en Tabasco, en plátano y cacao. Pues fueron más de 50 años de caminar juntos, siempre en comunidades, por caminos de tierra, de asfalto, por las milpas, platanares, por los solares de cacao, en medio de lluvias, de inundaciones, de explosiones, de luchas codo a codo.

Muchas gracias por este tiempo aquí en Tabasco. ¡Qué regalo tan grande nos ha dado Dios de caminar en Sinodalidad, juntos como iguales, como verdaderos hermanos y hermanas!. Nos vamos, pero nuestro corazón se queda sembrado aquí, como una semilla en esta buena tierra tabasqueña. Si algo les pedimos es que sigan queriéndose, sigan cuidando a los enfermos, trabajen por los pobres, sirvan a los necesitados y continúen creciendo como comunidad con los nuevos pastores que el Señor Dios les regala. Que la Virgen de Guadalupe, la que tanto hemos peregrinado, los cuide siempre. Les damos las gracias. Señor obispo, muchas gracias, y cuente siempre con nuestra oración.